Recupere el placer de comer y una buena digestión, evitando inflamaciones, con la nutricionista de Clínica Juaneda Juaneda

Recupere el placer de comer y una buena digestión, evitando inflamaciones, con la nutricionista de Clínica Juaneda

Hinchazón abdominal, digestiones pesadas o lentas, con gases frecuentes o acidez después de comer, estreñimiento o diarrea alternados, fatiga constante, problemas articulares o musculares sin una causa clara, aumento de peso con dificultad para perder grasa corporal, especialmente en la zona abdominal, pueden tener su origen en una inflamación crónica por el consumo habitual de alimentos inflamatorios (azúcares, ultraprocesados, harinas refinadas y grasas trans).

Naturalmente, ante cualquiera, varios o algunos de estos síntomas es necesario acudir al médico de cabecera o al especialista en aparato digestivo. Una vez confirmada la causa de que el origen de estos problemas está en el consumo de alimentos inflamatorios, Alejandra Pou, especialista en Dietética y Nutrición de Juaneda Hospitales, en Clínica Juaneda, explica los orígenes y posibles soluciones dietéticas a este problema.

«Hoy en día —describe la nutricionista— vemos cada vez más pacientes con inflamación. En esos casos analizamos cómo es su alimentación diaria, uno de los factores que pueden ser desencadenantes de ese problema, como también lo son el estrés, por la vida tan ajetreada que llevamos, ser sedentarios, descansar poco y mal, y no hay que olvidar los disruptores endocrinos, sustancias químicas capaces de imitar la acción de las hormonas y provocar interacción».

Esos disruptores endocrinos, pese a lo extraño o poco popular que pueda sonar el concepto, son o pueden ser frecuentes y cercanos: «Los podemos encontrar en nuestra propia cocina, en los detergentes, en la pastilla del lavaplatos, en las tablas de cortar, en las sartenes… Son productos químicos en muy pequeñas cantidades, que afectan a nuestro metabolismo, a las hormonas, y producen inflamación». 

En este sentido la nutricionista aconseja «tener cuidado también con las botellas de plástico, y evitar calentar la comida en un táper de plástico, por los microplásticos». Y es que podemos reducir la ingesta de disruptores endocrinos «cambiando los tápares de plástico por otros de cristal y/o calentando en el horno o en el airfryer, antes que en el microondas o en las sartenes».

Con las sartenes, además, «hay que tener la precaución de evitar las que son de teflón, eligiendo las de acero quirúrgico, de cristal o de cerámica, que son menos tóxicas». Para lavar la ropa o para el lavavajillas también hay productos que son más ‘bio’, ‘eco’ u orgánico, que no tienen tantos químicos», todo lo cual da una idea de lo que se puede hacer en el hogar para reducir el riesgo. 

Hay consejos más específicos, «como que quienes tienen hipotiroidismo no se apliquen la colonia (que lleva alcohol, además de otros compuestos) directamente en el cuello, que es donde están las hormonas tiroideas y pueden verse afectadas» y los generales, como son «medidas de control que pueden beneficiar especialmente a pacientes que tienen el sistema inmune más débil, como los pacientes oncológicos».

Pero, ¿en qué consiste, exactamente, la inflamación: «La inflamación es una respuesta del sistema inmune  a un daño en el organismo. El daño puede haber sido causado por diferentes factores como, por ejemplo, el estrés diario, la cortisona elevada (que produce un aumento de radicales libres perjudiciales), ser sedentario… y la alimentación, que tiene un papel muy importante ya que “somos lo que comemos”», explica Alejandra Pou.

Y añade: «Si nos alimentamos de un exceso de  alimentos de bajo valor nutricional y con un exceso calórico y un bajo consumo de fruta, verdura, legumbres y pescado hay un mayor riesgo de inflamación. Y eso es malo para la salud, además de que no hay que olvidar que el exceso de grasa abdominal y/o visceral (la grasa visceral es la que rodea los órganos) también está relacionado con una mayor inflamación, muy peligrosa». 

Por poner un ejemplo, «un exceso de grasa produce una inflamación que puede desencadenar diversos problemas de salud, como sucede sobre el hígado, donde, si no se trata esa grasa visceral, puede aumentar el riesgo y derivar en cirrosis». Este ejemplo evidencia la necesidad de controlar los alimentos inflamatorios, y no sólo para librarse de una sensación de pesadez en la tripa, o de digestiones pesadas. 

La nutricionista Alejandra Pou destaca que «una mala alimentación también es un factor desencadenante de inflamación. Esa es una de las razones por las que en la consulta del nutricionista siempre recomendamos que la alimentación sea saludable, equilibrada y variada y que se mire mucho el origen del producto. Lo ideal es que se pueda comprar en el mercado, si es posible que sea ‘kilómetro cero’ y de temporada».

En este sentido, la nutricionista destaca que «los productos con la etiqueta de ‘bio’ o ‘biológico’, son aquellos que no han sufrido modificación genética; ‘eco’ o ‘ecológico’ son aquellos productos sin pesticidas ni fertilizantes y a los que no se ha añadido ninguna hormona para aumentar su crecimiento, y ‘orgánico’ es cuando el alimento no ha sido sometido a ningún agente químico». 

«Estas distinciones —continúa— son muy importantes porque mucha gente dice “yo compro todo ‘bio”, creyendo que eso ya es sano, cuando puede tener panela, que es azúcar igualmente y que, aunque no ha sido modificado genéticamente, puede producir inflamación y un pico de glucosa. Igual sucede con algunos productos light, a los que se les ha reducido el exceso de grasa, pero tal vez lleven harinas refinadas o azúcar.

¿Entonces, qué es lo que más nos inflama? Lo responde Alejandra Pou: «El alcohol, los refrescos edulcorados, azúcar  y edulcorantes, productos ultraprocesados, sobre todo aquellos que lleven grasas trans, creadas en un laboratorio, que son incluso más perjudiciales que las grasas saturadas. Esas grasas trans las podemos encontrar en algunos helados y en otros productos y no somos conscientes de ello». 

Ante la inflamación o el sobrepeso hay mucha gente que se apunta ahora al ayuno intermitente. Alejandra Pou comenta al respecto que «Hay un estudio en Estados Unidos que demuestra que es más beneficioso consumir un 20-30% menos de las calorías habituales, que el espaciar tanto las comidas o hacer ayunos intermitentes muy prolongados. 

»Es decir, que es mejor comer menos que estar largos periodos sin comer. Es cierto que el cuerpo necesita hacer autofagia, limpieza celular, para lo que ha de haber un descanso de 3 o 4 horas sin comer para hacer esa limpieza. Por eso tampoco es beneficioso picotear constantemente», toda una serie de consejos que pueden hacernos pensar, pero que siempre hay que poner en práctica de acuerdo con un profesional.

Las personas interesadas en solicitar una consulta a la nutricionista Alejandra Pou o en acceder a cualquier otro servicio de Juaneda Hospitales pueden hacerlo solicitando cita a través del teléfono 971 28 00 00, la app Juaneda Contigo o la web www.juaneda.es


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