«En la UCI no solo se tratan enfermedades graves: se cuida a personas con su historia, sus miedos y su familia» Juaneda
● El Dr. José Carlos Frías, jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos de Juaneda Hospital Miramar, impulsa un modelo asistencial centrado en el paciente, sin renunciar a la excelencia clínica.

«En la UCI no solo se tratan enfermedades graves: se cuida a personas con su historia, sus miedos y su familia»

Cuando una enfermedad se complica, tras una cirugía o ante una situación crítica, la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) se convierte en el lugar donde todo se concentra: tecnología y decisiones médicas complejas. Pero también, cada vez más, en un espacio donde importa cómo vive el paciente ese proceso.

«La UCI es el área del hospital donde cuidamos a los pacientes más graves, aquellos que necesitan vigilancia continua o un tratamiento más avanzado. Atendemos patologías cardíacas (infartos de miocardio), ictus, afecciones respiratorias graves, infecciones severas y traumatismos, etcétera. También a pacientes que necesitan control postoperatorio», explica el Dr. José Carlos Frías Pareja, especialista en Medicina Intensiva y recientemente incorporado como jefe de la UCI de Juaneda Hospital Miramar.

Una unidad que combina tecnología avanzada con un enfoque asistencial cada vez más centrado en la persona. «Contamos con una UCI polivalente, humana y técnicamente preparada para atender pacientes desde el punto de vista médico y postquirúrgico, también en pacientes que necesitan un mayor nivel de control  tras cirugía cardíaca, lo que nos da un perfil asistencial bastante completo, a la vez que exigente».

https://youtube.com/shorts/4pFp07fffts 

Más allá de la tecnología

En un entorno altamente tecnificado, el valor diferencial está en las personas. «La tecnología por sí sola no basta. El verdadero reto es ponerla al servicio de una atención segura, cercana y  centrada en la persona.»

Ese enfoque también se refleja en el propio entorno. «Me siento orgulloso de trabajar cada día con el equipo. Yo destacaría, en primer lugar, el valor humano de las personas que lo componen».

Además, contamos con unas instalaciones que por su localización nos favorecen en muchos sentidos. Por ejemplo, al estar en una tercera planta contamos con muchas horas de luz natural y vistas al mar y a la sierra, lo que favorece el confort y la experiencia positiva de nuestros pacientes. Hacemos que el entorno sea lo menos hostil posible para el paciente».

La atención en UCI es, además, un trabajo colectivo. «Es un trabajo en equipo en el sentido real de la palabra. Nunca sale adelante con el trabajo de una sola persona. Es una atención multidisciplinar que incluye desde el equipo médico hasta enfermería, auxiliares, celadores y técnicos».

En ese engranaje, hay un pilar especialmente relevante: «El pilar fundamental en nuestra UCI es el equipo de enfermería y auxiliares. Su papel humano en el cuidado diario de nuestros pacientes es vital. Trabajamos con competencia, coordinación y humanidad. Tenemos muy clara la importancia de los cuidados: sabemos que curar empieza en cuidar».

Cuidar también es tratar

Este modelo no resta exigencia clínica, al contrario. «Queremos seguir avanzando hacia una UCI competente en lo científico y capacitada en lo técnico, pero, sobre todo, queremos una UCI más abierta, comunicativa y centrada en las personas».

Y es que, como subraya el especialista, el cuidado forma parte del tratamiento: «Curar, por desgracia, no siempre es posible. Pero cuidar sí lo es para mejorar los resultados clínicos de nuestros pacientes».

Ese planteamiento se concreta en la forma de entender al paciente: «Nuestros pacientes son personas vulnerables, a veces en situaciones críticas. Expresan sus miedos y muchas veces están cargados de incertidumbre. Dentro de un entorno de  complejidad técnica, el paciente sigue siendo una persona que merece dignidad, escucha y cuidado.

»La humanización, no es un añadido, es parte de la buena medicina. Humanizar es aliviar el dolor, cuidar el descanso, respetar la intimidad, explicar bien y por supuesto acompañar, evitando que el paciente se sienta solo o reducido a una máquina y monitores. Humanizar no es hacer la UCI menos técnica, es hacerla mejor.»

Por eso, insiste, «no solo tratamos enfermedades, tratamos personas con sus valores, su historia, sus miedos, su familia. En la UCI tratamos enfermedades graves, pero nunca dejamos de cuidar personas».

La importancia de la comunicación

Una de las claves es cómo se transmite la información. «Debemos comunicarnos con claridad, con honestidad y con un lenguaje comprensible. Informar también es cuidar. El paciente debe saber qué le ocurre, qué medidas estamos tomando y qué alternativas hay».

Todo ello, añade, «sin perder la sensibilidad que merecen».

Pequeños gestos que marcan la diferencia

Ese enfoque se traduce en medidas concretas dentro de la unidad. «A los pacientes de larga estancia solemos sacarlos al jardín, si su estado lo permite, aprovechando la zona ajardinada del hospital». Estas salidas, siempre acompañadas y monitorizadas, «son un beneficio y un sostén emocional para ellos».

También se incorporan otros elementos que mejoran el bienestar: «Organizamos escucha de música durante algunos momentos del cuidado diario, por ejemplo en la higiene, para aliviar y dar confort».

Incluso se facilita, cuando es posible, el contacto con su entorno más cercano, incluyendo visitas especiales o la presencia de objetos personales.

Tecnología y confort, de la mano

Todo ello convive con la complejidad propia de la UCI. «En ocasiones el paciente necesita soporte respiratorio mediante un ventilador artificial. Todo este proceso se realiza con garantías, con procedimientos que alivian el dolor y maximizan el confort».

La monitorización es constante y permite actuar con rapidez ante cualquier cambio. Pero, incluso en ese contexto, el objetivo es claro: «Aliviar el dolor, reducir la ansiedad y procurar el bienestar forma parte del tratamiento. No basta con sacar adelante al paciente, se trata de hacerlo con el menor sufrimiento posible».

El papel de la familia

La familia también forma parte del proceso asistencial. Las visitas se adaptan a cada situación y, cuando es posible, se facilita el acompañamiento.

«Los familiares pueden traer objetos personales como libros, fotografías o dibujos, para hacer el entorno más cercano», explica el doctor. Eso sí, con limitaciones necesarias: «Las flores, por ejemplo, no se permiten porque pueden ser un vector de infecciones en pacientes con las defensas comprometidas».

Una forma de entender la UCI

En conjunto, el modelo combina tecnología avanzada con una atención más cercana. «En nuestra UCI tenemos la tecnología necesaria para el soporte vital, pero el mejor tratamiento es la relación humana del personal sanitario y el sostén emocional de la familia».


Refineria Web - Diseño web, Hosting & Registro de dominios

Diseño web Mallorca

Aviso legal

Política de Cookies

Política de Privacidad

En Juaneda apostamos por la Igualdad

Copyright Juaneda Red Asistencial 2026