Remodelación corporal avanzada con lipoláser: conozca las ventajas con la Dra. Concepció Andreu
El lipoláser es un procedimiento del nuevo Servicio de Remodelación Corporal Láser de la Unidad de Medicina Plástica y Estética de Clínica Juaneda, en Juaneda Hospitales, que facilita la extracción de esa grasa acumulada en determinadas zonas que es imposible de eliminar mediante la dieta y el ejercicio, logrando una redefinición del contorno corporal.
La Dra. Concepció Andreu, cirujana plástica es experta en este procedimiento, que es mínimamente invasivo y menos agresivo que la tradicional liposucción, lo que supone una recuperación más rápida y más confortable, proporcionando muy buenos resultados al paciente que busca esa redefinición de su contorno corporal.
«El lipoláser —explica la Dra. Andreu— una tecnología puntera de Cirugía Plástica y Estética que permite intervenciones mínimamente invasivas y menos agresivas que los procedimientos tradicionales de liposucción, lo cual es una gran ventaja para el paciente que verá muy mejorada su experiencia».
El lipoláser, añade, está indicado «para tratar en el quirófano esos acúmulos de grasa localizados, que el paciente no logra hacer desaparecer, pese a la dieta y al ejercicio, porque normalmente son de origen genético, hormonal, por un embarazo, menopausia u otras circunstancias, pero que no depende de que se sigan hábitos saludables».
Esta técnica, que es mínimamente invasiva, «utiliza energía láser para romper las células grasas, disolviéndolas y facilitando su eliminación del cuerpo. A diferencia de la liposucción tradicional (que extrae la grasa sin licuarla), este método también estimula la contracción de la piel, porque actúa sobre el colágeno y la elastina, evitando la flacidez».
Esa grasa acumulada y tan difícil de hacer desaparecer por los procedimientos tradicionales se localiza en las mujeres preferentemente en abdomen, espalda, muslos y glúteos. «Con la cirugía estética del contorno corporal, utilizando el lipoláser, se puede redefinir toda esa silueta», destaca la Dra. Andreu.
Y añade: «La localización de ese tipo de grasa en el hombre es diferente. Se da en el abdomen y en áreas laterales y puede darse en las mamas, algo que muchas veces es genético o por variaciones de peso, una situación estética que al hombre le preocupa bastante y que con estos procedimientos mejora mucho».
En cualquier caso, destaca la especialista, la cirugía de remodelación corporal no está indicada para reducir el sobrepeso: «Este es un tratamiento para remodelar, no para adelgazar, que trata las zonas de grasa localizada, que no tiene que ver con el sobrepeso. Puede ser que una persona tenga un peso bajo y mantenga esa grasa localizada».
En la primera visita «hay que aclarar al paciente cuáles son sus expectativas, ver qué tipo de piel tiene y cuál es su calidad, si ha habido un adelgazamiento previo o un aumento de peso. Hay que ver si tiene algún problema de tiroides o de estrógenos. Luego se hace un preoperatorio estándar. La intervención, en quirófano, es con sedación profunda.
«La ventaja de realizar esta intervención con láser es que es un procedimiento poco invasivo. El lipoláser trata primero la grasa, haciendo que se emulsione, facilitando mucho su extracción. Eso lleva a un postoperatorio mucho más cómodo y ligero y a que la reincorporación a la vida normal sea mucho más rápida», destaca la Dra. Andreu.
«La utilización del lipoláser en la extracción de grasa localizada —añade— no crea tantos hematomas como en la liposucción tradicional, dado que extrae la grasa emulsionada. No hay puntos de sutura. El dolor postoperatorio es considerablemente menor. Los días de reposo, que será relativo, nunca absoluto, dependen de las zonas que se han tratado».
La intervención comienza con un barrido láser, «que no produce quemaduras ni dolor». Este barrido convierte la grasa en una emulsión. Entonces «se procede a su extracción y al proceso de dar forma a la piel en la zona para tener un buen resultado de contorno corporal. Las incisiones que se han hecho son muy pequeñas y no necesitarán sutura».
El postoperatorio no supone una experiencia negativa: «Hay que llevar una prenda de compresión durante unas cuatro semanas, las 24 horas durante la primera (se retira solo para ducharse). Las otras tres semanas se lleva solamente durante el día. El postoperatorio incluye también masajes de drenaje linfático».
Este drenaje, «que es muy necesario y nada agresivo, más bien es una sensación agradable, se inicia a partir de la semana siguiente a la cirugía. Eso ayudará a bajar la retención de líquidos y el edema y a que la recuperación sea más rápida y el resultado mucho más visible. A partir de ahí habrá que controlar los aumentos y bajadas de peso».