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Bulos sobre la toxina botulínica
Clínica Juaneda

Bulos sobre la toxina botulínica

A mitad de los años setenta, el oftalmólogo americano Alan Scott buscaba una sustancia que le permitiera relajar ciertos músculos oculares y así ayudar a pacientes con estrabismo. Finalmente, dio con la toxina botulínica y descubrió que, al aplicarla con la dosis adecuada, era todo un éxito. Además, a partir de ese momento empezó a usarse con éxito en variedad de desórdenes del movimiento.

A diferencia de lo que mucha gente pueda pensar, la toxina botulínica, conocida popularmente por el nombre comercial del primer producto que salió al mercado, Botox, no es un tratamiento de nuevo cuño, sino que hace más de 20 años que es una ayuda fundamental en diferentes especialidades médicas.

Durante mucho tiempo se ha empleado en grandes dosis en el campo de la traumatología, también para evitar problemas de sudoración, para mejorar situaciones espásticas en niños o para tratar las migrañas. Bien es cierto que su popularización y su uso más extendido se deben a la medicina estética. 

La razón es su efecto preventivo, corrector y rehabilitador sobre algunas alteraciones de la piel. Es decir, al inyectar la toxina botulínica en la piel, conseguimos que se relajen los músculos de la zona, que los paralice y así atenúe las arrugas.

La toxina botulínica es una proteína que se obtiene del clostridium botulímico y que tiene un margen de seguridad inmenso. Aplicado por profesionales que siguen los protocolos de la toxina es un tratamiento de lo más seguro al que no hay que tenerle ningún miedo.

Es importante tener una serie de aspectos en cuenta:

1.  La toxina botulínica relaja, en ningún caso rellena. Está demostrado su efecto rehabilitador sobre el músculo en el que actúa. No hay que confundir sus efectos con otros tratamientos que dan volumen o varían la forma. 

2.  Sólo un médico puede aplicarla. En un 75% de los casos es utilizada por médicos estéticos que tienen una formación específica requerida para aplicarla.

3. Es un tratamiento médico, es decir, cuidado con las ofertas y promociones. Se debe utilizar un vial por paciente y el precio está marcado por la Agencia Española del Medicamento.

4.  La dosis es muy importante. No se debe usar una dosis superior a la recomendada pero tampoco una dosis inferior ya que se acortará su eficacia y su duración.

La Sociedad Española de Cirugía Plástica Reparadora y Estética (SECPRE) la toxina botulínica tiene una serie de ventajas con respecto a las cirugías:

·  Es un tratamiento sin anestesia.

·  El resultado es muy natural y no se reduce la expresividad de la cara.

·  Es un tratamiento adecuado para todas las épocas del año.

·  Es muy efectivo para hacer desaparecer las arrugas del entrecejo, la frente y el contorno de los ojos.

·  Los efectos son muy rápidos y los resultados se aprecian desde la primera semana.  

Desde Juaneda Hospitals os animamos a que acudáis a ver a algunos de nuestros especialistas en medicina estética para completar la información y así conseguir un diagnóstico personalizado.

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