Una innovación quirúrgica del Dr. Servera en Juaneda Miramar hace más segura y rápida la cirugía para las piedras en el riñón Juaneda

Una innovación quirúrgica del Dr. Servera en Juaneda Miramar hace más segura y rápida la cirugía para las piedras en el riñón

●El Dr. Antonio Servera Ruiz de Velasco, jefe del nuevo Servicio de Urología de Juaneda Hospital Miramar ha presentado una mejora del procedimiento quirúrgico, que permite eliminar las piedras de forma más segura y eficiente.

●La nueva técnica, realizada ya con éxito en más de 30 pacientes, mejora de forma sustancial la visión del cirujano durante la intervención, hace más accesibles las piedras y acorta y simplifica cirugías que hasta ahora eran especialmente complejas.

El Dr. Antonio Servera Ruiz de Velasco, jefe del nuevo Servicio de Urología del Juaneda Hospital Miramar, ha desarrollado un nuevo procedimiento para la cirugía de eliminación de piedras en el riñón, la denominada nefrolitotomía percutánea con irrigación, basado en un cambio en la forma en la que se introduce el agua necesaria para visualizar la piedra mientras se destruye con el láser.

La innovación, presentada con gran acogida en la XXXV Reunión Nacional del Grupo de Litiasis, Endourología, Laparoscopia y Robótica de la Asociación Española de Urología, permite mejorar de forma notable las condiciones de visibilidad durante la cirugía, reduciendo dificultades técnicas y minimizando posibles complicaciones.

El desarrollo ha incluido la utilización de un catéter especialmente diseñado para acceder al riñón y proyectar agua directamente sobre la zona de intervención. El catéter se introduce por el uréter, es decir, por una vía de acceso natural. Este cambio, aparentemente pequeño, supone un avance relevante en la cirugía de las piedras del riñón y ya se aplica en Juaneda Hospitales.

Para entender el valor de la innovación, que ya se ha realizado con éxito en más de 30 pacientes, es necesario conocer el abanico de tratamientos disponibles en Juaneda Hospitales: «Hay un escenario preventivo –explica el Dr. Servera– orientado a evitar que la piedra crezca o incluso llegue a formarse. El segundo escenario es aquel en el que el paciente tiene una piedra que no está dando problemas, y hay que decidir si conviene actuar para evitarlos en el futuro».

«Y el tercer escenario –continúa– es cuando la piedra ya está ocasionando un problema, porque se ha desplazado, está provocando una infección u obstruyendo el riñón». En el segundo escenario, cuando la piedra está presente pero no produce un problema agudo, «hay cuatro formas básicas de actuación: la primera es no hacer nada, que en algunos casos es la mejor opción. La segunda es la litotricia extracorpórea, mediante ondas de choque que fragmentan la piedra».

«La tercera opción es acceder por vías naturales y resolver el problema con un láser. Y la cuarta es la nefrolitotomía percutánea, una cirugía que consiste en acceder al riñón mediante una única incisión en la espalda, de apenas 3 o 4 milímetros, trabajar en su interior con un láser y fragmentar la piedra bajo visión directa con irrigación continua. Los fragmentos se extraen y se dejan las cavidades limpias».

Mediante esta cirugía «se pueden tratar piedras de prácticamente cualquier tamaño, incluso las más grandes, algo que hoy es posible gracias a los avances en materiales y tecnología», señala el Dr. Servera, que ha estado investigando y desarrollando una innovación orientada a optimizar esta técnica, simplificarla y hacerla más controlada.

«La innovación consiste en modificar la entrada de la irrigación, necesaria para el lavado continuo de la zona de intervención y para eliminar la nube de polvo que se genera al fragmentar la piedra. Hasta ahora el agua entraba a través del nefroscopio, lo que tendía a desplazar la piedra y los fragmentos del campo de trabajo, algo que se aceptaba como un mal menor».

«El nuevo enfoque consiste en hacer entrar el agua por el catéter que se coloca en el uréter, ampliando su diámetro interno pero manteniendo el mismo diámetro externo. De este modo el flujo se invierte y el agua ya no aleja la piedra del campo de intervención. La cirugía resulta más sencilla para el cirujano y, como consecuencia, más eficiente y segura, con una mejor recuperación para el paciente».

Las ventajas específicas para el cirujano son que «la irrigación es continua, no se interrumpe, el medio siempre está limpio y no se pierde agua. Los fragmentos no se apartan ni migran a otras partes del riñón, sino que son arrastrados por la corriente hacia el lugar de trabajo, lo que permite intervenir con mayor control y utilizar más potencia con mayor seguridad».

Esta innovación, que desde su presentación ha despertado interés en medios nacionales e internacionales de la especialidad, «se enmarca dentro del proyecto del nuevo Servicio de Urología de Juaneda Miramar, cuyo objetivo es ofrecer a cada paciente la mejor opción terapéutica posible según su patología». El objetivo final es siempre el mismo: resolver mejor la cirugía y favorecer una recuperación más rápida y con menos riesgos para el paciente.


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