Dr. Teyrouz: «Experiencia, trato personalizado y tecnología al servicio del paciente urológico», en Clínica Juaneda Juaneda

Dr. Teyrouz: «Experiencia, trato personalizado y tecnología al servicio del paciente urológico», en Clínica Juaneda

El Dr. Antoine Teyrouz, médico urólogo y andrólogo, se ha incorporado este mes de septiembre a Juaneda Hospitales como jefe de Servicio de Urología de Clínica Juaneda. Con una gran experiencia en atención hospitalaria, el Dr. Teyrouz ha centrado su carrera en la urología funcional, la andrología, la cirugía protésica (implante de esfínter artificial y prótesis de pene), el tratamiento mínimamente invasivo de la hipertrofia benigna de próstata y la Urooncología.

—Acaba de incorporarse a la dirección del Servicio de Urología de Clínica Juaneda. ¿Qué proyecto quiere desarrollar? 

Un Servicio de Urología moderno, completo y, sobre todo, muy centrado en el paciente. Siempre digo que el urólogo completo probablemente no existe, pero el equipo completo sí. Mi objetivo es reunir profesionales con diferentes áreas de especialización, que compartan una misma forma de entender la medicina. Queremos combinar experiencia, tecnología y trato humano para poder ofrecer al paciente una respuesta integral a prácticamente cualquier problema urológico, desde lo más frecuente hasta lo más complejo.

—¿Cuáles son sus principales objetivos en esta nueva etapa? 

Mi objetivo es hacer una Urología centrada en el paciente, desarrollando áreas de excelencia, especialmente en cirugía prostática, Urología Funcional, Andrología y cirugía protésica, sin olvidar la Urología general, oncológica y la litiasis. Y lo estamos haciendo creando un equipo con capacidad para crecer. Un gran Servicio no se construye alrededor de una sola persona, sino alrededor de un proyecto que sea cada vez más fuerte independientemente de quién esté ese día en la consulta o en el quirófano. 

—¿Cómo quiere desarrollar el equipo desde el punto de vista humano? 

Las personas del equipo deben destacar no solamente por su capacidad técnica, sino también por su potencial y, especialmente, por su calidad humana. Quiero un Servicio exigente, porque tenemos que aspirar a hacer las cosas con excelencia, donde exista confianza, apoyo mutuo y ganas de crecer. En medicina puedes tener muchísima tecnología, pero al final detrás de cada decisión importante siempre hay personas: el paciente y el profesional que tiene delante. La excelencia técnica sin calidad humana se queda a mitad de camino. 

—¿Cómo entiende la atención al paciente, más allá de tratar la enfermedad? 

Nosotros no tratamos próstatas, vejigas o riñones; tratamos personas que tienen un problema urológico. Y esa diferencia es fundamental. Dos pacientes con exactamente la misma enfermedad pueden necesitar decisiones completamente diferentes dependiendo de su edad, expectativas, actividad, enfermedades asociadas o incluso de su vida sexual. Por eso intento que la pregunta no sea únicamente «¿qué puedo hacer técnicamente?», sino «¿qué es lo mejor para esta persona en concreto?». 

—¿Qué importancia tiene que el paciente participe en las decisiones? 

Es fundamental. Mi obligación como médico es explicar al paciente cuáles son sus opciones, qué podemos conseguir con cada una y también cuáles son sus limitaciones. Después tomamos la decisión juntos. Especialmente cuando hablamos de calidad de vida, continencia o sexualidad, el mejor tratamiento no siempre es el más sofisticado: es el que mejor encaja con ese paciente. 

—¿Qué síntomas no deberíamos normalizar? 

Hay síntomas que nunca deberíamos normalizar: sangre en la orina, dificultad progresiva para orinar, infecciones urinarias repetidas, dolor persistente, cambios testiculares o una alteración mantenida de la función sexual. Y hay otro mensaje importante: que algo sea frecuente con la edad no significa que sea normal ni que tengamos que resignarnos a vivir con ello. Muchas patologías urológicas  tienen hoy soluciones extraordinariamente eficaces. 

—¿Qué importancia tienen la prevención y el diagnóstico precoz? 

En Urología, llegar pronto puede cambiar completamente la historia de una enfermedad. El ejemplo evidente es el cáncer, pero también ocurre con enfermedades benignas. Una obstrucción prostática mantenida puede terminar dañando la vejiga o incluso el riñón. Por eso no debemos esperar siempre a tener síntomas muy importantes para consultar. 

—¿Qué es la hiperplasia benigna de próstata? 

La próstata tiende a crecer con la edad y ese crecimiento puede comprimir progresivamente la salida de la vejiga. El paciente empieza a notar que el chorro pierde fuerza, que tarda más en orinar, que se levanta varias veces por la noche o que tiene urgencia. El problema es que muchas veces se acostumbra progresivamente a esos síntomas y acaba pensando que forman parte inevitable del envejecimiento. Y no tiene por qué ser así. Envejecer no significa necesariamente orinar mal.

—¿Cuándo hay que tratarla? 

No tratamos una próstata simplemente porque sea grande. Tratamos al paciente cuando esa próstata produce síntomas relevantes, complicaciones o está poniendo en riesgo el funcionamiento de la vejiga o del aparato urinario. Además, hoy disponemos de tratamientos médicos y quirúrgicos muy diferentes. La clave es seleccionar el tratamiento adecuado para el paciente adecuado y en el momento adecuado. 

—¿Qué avances existen en cirugía prostática? 

La cirugía de la hiperplasia de próstata ha cambiado muchísimo. Técnicas como el HoLEP, que utiliza láser de holmio, nos permiten enuclear el tejido prostático obstructivo por vía endoscópica, sin incisiones externas. Una de sus grandes ventajas es que podemos tratar próstatas de prácticamente cualquier tamaño, incluso muy grandes, con una cirugía mínimamente invasiva y una recuperación generalmente rápida. Es un buen ejemplo de hacia dónde está evolucionando la Urología: resolver grandes problemas mediante abordajes cada vez menos agresivos. 

—¿Qué importancia tiene el diagnóstico precoz del cáncer de próstata? 

El cáncer de próstata es uno de los tumores más frecuentes en el varón y, en sus fases iniciales, habitualmente no produce síntomas. Por eso el diagnóstico precoz es tan importante. Además, hoy disponemos de herramientas mucho mejores para seleccionar qué pacientes necesitan realmente una biopsia y cuáles requieren tratamiento. El objetivo ya no es simplemente diagnosticar más cáncer, sino diagnosticar mejor y tratar solamente cuando aporta un beneficio real al paciente. 

—¿Qué es la Urología Funcional? 

La Urología Funcional se ocupa de algo aparentemente sencillo pero fundamental: que la vejiga y el aparato urinario funcionen correctamente. Tratamos problemas como la incontinencia, la vejiga hiperactiva o determinadas dificultades para vaciar la vejiga. No suelen ser enfermedades que pongan en riesgo la vida, pero pueden condicionarla enormemente. 

—¿La incontinencia sigue normalizándose demasiado? 

Muchísimo. Y probablemente es uno de los mensajes que más debemos repetir. Usar pañales no debería considerarse una consecuencia inevitable de hacerse mayor, de haber tenido hijos o de haberse operado de próstata. Tenemos fisioterapia, tratamientos farmacológicos, técnicas mínimamente invasivas y diferentes soluciones quirúrgicas. Lo primero es estudiar correctamente por qué se produce la incontinencia. A partir de ahí podemos ofrecer soluciones muy personalizadas. La incontinencia puede ser frecuente, pero no debemos resignarnos a ella.

—¿Hacia dónde se dirige la cirugía urológica? 

La cirugía urológica se dirige claramente hacia procedimientos cada vez menos invasivos y más precisos. Láser, laparoscopia, cirugía robótica, endoscopia y nuevos dispositivos nos permiten hacer hoy cirugías que hace años requerían abordajes mucho más agresivos. Pero hay algo que me parece fundamental: la tecnología es una herramienta, no un objetivo. Una tecnología solamente tiene sentido si nos permite ofrecer mejores resultados, menos complicaciones o una recuperación más rápida. La tecnología tiene que estar al servicio del paciente, nunca al revés.

—¿Qué diría a alguien que retrasa acudir al urólogo por miedo o vergüenza? 

Le diría que probablemente la consulta que lleva meses o años evitando sea mucho más sencilla de lo que imagina. En Urología hablamos de orina, continencia, genitales, sexualidad… y entiendo perfectamente que determinados temas puedan producir pudor. Pero para nosotros forman parte de nuestro trabajo diario. No debemos permitir que la vergüenza convierta un problema que tiene solución en un problema que condiciona nuestra vida. 

Las personas interesadas en acceder a una consulta con el Dr. Teyrouz o a cualquier otro servicio de Juaneda Hospitales pueden hacerlo solicitando cita a través del teléfono 971 28 00 00, la app Juaneda Contigo o la web www.juaneda.es.


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