«La incontinencia femenina se ha normalizado durante años, pero no es algo natural y merece atención médica» Juaneda

«La incontinencia femenina se ha normalizado durante años, pero no es algo natural y merece atención médica»

La Dra. Cristina Barrera es uróloga del nuevo equipo de esta especialidad en el Hospital Juaneda Miramar, dirigido por el Dr. Antonio Servera. La Dra. Barrera es graduada en Medicina por la Universidad de Barcelona, Campus Hospital Clínic; especialista en Urología en el Hospital Universitario del Henares, Madrid y experta en Suelo Pélvico Masculino y Femenino por la Universidad Francisco de Vitoria. Se ha formado en cirugía reconstructiva urológica junto al Dr. Kulkarni en UROKUL Hospital (Pune, India) y en cirugía robótica en IMQ Zorrotzaurre (Bilbao). Es Máster en Medicina Clínica por la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) y tiene las certificaciones europeas oficiales Felow of the European Board of Urology (FEBU) y European Training in Laparoscopic Urological Skills (E-BLUS).

–Usted es experta en urología funcional de la mujer. ¿Qué es lo que estudia?

La micción necesita una contracción del músculo detrusor de la vejiga y una relajación del esfínter, con la coordinación del sistema nervioso. La urología funcional estudia qué parte de este proceso puede estar funcionando de forma incorrecta y qué solución se le puede dar a este problema. Esto, en la mujer, se ve de forma más frecuente, aunque también vemos muchos hombres con problemas relacionados con la urología funcional, tras descartar una alteración prostática, que pueda dar síntomas similares.

–Háblenos de la incontinencia urinaria en la mujer.

La incontinencia hay que estudiarla de acuerdo a variables como los diferentes tipos de mujeres o de edades. Tenemos la incontinencia de esfuerzo y la de urgencia y un tipo de incontinencia que abarca los dos problemas y que se llama mixta. Para diferenciarlas lo más importante es estudiar qué síntomas tiene la paciente.

–¿Cuáles son los síntomas de la incontinencia de esfuerzo y cómo puede tratarse?

En la incontinencia de esfuerzo hay un escape de orina que la paciente nota cuando hace deporte, tose o hace movimientos bruscos. Este tipo de incontinencia se puede tratar de diferentes maneras, desde lo más sencillo y lo más conservador, como puede ser una buena fisioterapia del suelo pélvico, hasta técnicas de antiincontinencia, como poner mallas para los casos más graves.

–¿Y en lo que se refiere a la incontinencia de urgencia? 

En la incontinencia de urgencia de repente aparecen unas ganas incontrolables de orinar y no nos da tiempo a ir al lavabo. En estos casos hay que comenzar por descartar que haya algún tipo de infección que lo pueda estar provocando, o incluso algún tipo de tumor. Una vez descartadas esas posibilidades, es posible que una vejiga hiperactiva pueda estar ocasionando esta incontinencia de urgencia, que sucede por diferentes mecanismos.

–¿Cuáles son los tratamientos?

En la incontinencia de urgencia empezamos con tratamientos farmacológicos. Si no son suficientes, podemos pasar a la neuroestimulación del nervio tibial posterior. Otro tratamiento es el uso del botox, entrando mediante un procedimiento endoscópico para inyectarlo en la vejiga, visualizando con una cámara que nos permite pinchar con exactitud. El botox paraliza el músculo que se contrae y hace tener escapes. 

–¿Y en la incontinencia de esfuerzo?

En las incontinencias de esfuerzo leves o moderadas se puede considerar un tratamiento conservador con una buena rehabilitación del suelo pélvico, supervisada por un fisioterapeuta.

–¿Y en los casos más graves?

En los casos más graves que no han respondido a medidas conservadoras, se pueden plantear opciones quirúrgicas como la malla antiincontinencia, que se coloca vía vaginal. Según el caso, pueden necesitarse un tipo de mallas u otras. Se trata de un procedimiento ambulatorio que permite estar en casa el mismo día de la intervención.

–Imagino que, en ningún caso, hay que dejar de beber…

No. Mucha gente, cuando tiene este tipo de incontinencias, tiende a no beber para intentar no tener que ir al baño (en ocasiones, corriendo, si tiene la necesidad estando en la calle). Pero eso es un error. Lo que tenemos que hacer es valorar el problema, identificar la causa e intentar tratarlo de raíz. La ingesta hídrica es importante y no deberíamos dejar de beber por tener este problema. 

–¿Es muy frecuente la incontinencia?

Hoy en día se estima que entre el 25 y el 50% de las mujeres adultas tienen algún tipo de incontinencia. Esto es un dato bastante importante al que se le ha quitado importancia durante mucho tiempo. La incontinencia femenina se ha normalizado durante años, pero no es algo natural y merece atención médica. 

–Otro problema que afecta especialmente a las mujeres es el de las infecciones urinarias.

Las Infecciones del tracto urinario son muy frecuentes entre las mujeres. Más del 50% van a tener alguna infección urinaria en su vida y, de éstas, hasta el 25% van a tenerlas de repetición, es decir, aquella que ha aparecido dos veces en los últimos seis meses o tres veces en los últimos doce meses. 

–¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más frecuentes son escozor al orinar y la sensación de tener que ir muchas veces al váter. A veces, la sensación de que orinas muy poquito, pero aunque tienes ganas de orinar más, sientes que no vacías del todo. Todos estos síntomas pueden estar indicando que hay una infección urinaria.

–¿Cómo se tratan?

Aparte de los tratamientos antibióticos que, por supuesto, la mayoría de veces serán necesarios, tenemos otras alternativas, sobre todo para la prevención. Es el caso del uso del concentrado de arándano rojo americano y la D-manosa. También, los probióticos vaginales, ahora que se está demostrando que la microbiota urogenital de la mujer es especialmente importante para prevenir las infecciones. 

–¿Los tratamientos son iguales en todas las mujeres?

Hay que valorar si es una mujer de avanzada edad o es joven, y si hay alguna causa subyacente. En ocasiones los estrógenos vaginales pueden solucionar todo este problema en la menopausia. También existe la autovacuna, que muy poca gente conoce, que es uno de los últimos escalones para evitar tener infecciones siempre de la misma bacteria.En cada caso de infección de repetición se estudia a la paciente, su historia clínica, sus antecedentes y con toda esa recogida de datos y la exploración física, podemos decidir el mejor tratamiento o la mejor prevención en cada caso.

–¿Es ésta una enfermedad infravalorada?

Escucho constantemente a mujeres que dan por hecho que orinarse encima o tener escapes es normal, algo que hoy, con los conocimientos que tenemos del suelo pélvico y la importancia que se le da, podemos decir que es un gran error. Es importante darle la importancia que toca a todos estos temas, a la continencia, a un suelo pélvico sano, a evitar las infecciones de orina al máximo posible, teniendo tantas alternativas como tenemos. Es importante que la mujer se sienta bien, que su médico le dé confianza. El hecho de que el especialista en urología sea una mujer da una mayor accesibilidad a estos problemas, por el hecho de incluso haberlos pasado, lo mismo que ellas.

–¿Hay alguna relación entre relaciones sexuales e infecciones urinarias en la mujer?

Las infecciones urinarias no son una enfermedad de transmisión sexual, pero sí que existe una gran relación con las relaciones sexuales. Por eso es tan importante tomar ciertas medidas preventivas para evitarlas después de una relación sexual. Y eso vale para personas totalmente sanas y en edades diferentes.

–¿Qué es el prolapso?

El prolapso es un descenso de los órganos pélvicos. El que más solemos ver los urólogos es el cistocele, es decir, el descenso de la vejiga, que se nota por la zona vaginal. La mujer suele tener la sensación de que hay un bulto y sentir molestias. Hay que individualizar cada caso, ver qué tipo de síntomas presenta y la gravedad del prolapso de cara a poder plantear un tratamiento, ya sea más conservador o un tratamiento quirúrgico determinado.

–¿Cómo se puede prevenir y cuándo hay que acudir al especialista?

El prolapso no siempre se puede evitar, pero sí podemos reducir el riesgo o retrasar su aparición con el entrenamiento del suelo pélvico, el control de la presión abdominal (evitando el estreñimiento, la tos persistente o las  cargas de peso incorrectas), el cuidado del posparto o manteniendo un peso saludable. Se debe acudir al especialista cuando la sensación de peso o bulto en la vagina provoca molestias, o cuando va asociada a síntomas como la dificultad para orinar, mal vaciado de la vejiga o infecciones urinarias. 


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