Ansiedad en Baleares: Claves para detectarla y superarla con el Dr. Pablo Iglesias en Clínica Juaneda Juaneda

Ansiedad en Baleares: Claves para detectarla y superarla con el Dr. Pablo Iglesias en Clínica Juaneda

El Dr. Pablo Iglesias, médico especialista en Psiquiatría y Psicoterapia por la Universidad de Friburgo, con consulta en Clínica Juaneda (Juaneda Hospitales), explica en esta entrevista las claves para entender la ansiedad, aprender a detectarla y conocer los principales tratamientos para superarla, todo ello basado en una atención centrada en la persona, en cada caso en particular y utilizando la psicoterapia para mejorar las conductas de riesgo, más allá de una medicación que, aún siendo cada vez más segura y eficaz, no se toma ya como remedio definitivo para una enfermedad que cada paciente ha aprenda a curar.

—¿Por qué España figura entre los países con mayor consumo de benzodiacepinas del mundo, a pesar de ser un país asociado a buena calidad de vida, clima favorable, vida social y entorno mediterráneo?

España combina varios factores que explican este consumo tan elevado: estrés crónico, insomnio, ansiedad y que esté muy normalizado socialmente. Además hay poco tiempo asistencial en el sistema sanitario. El ansiolítico se convierte así en la solución más rápida y accesible, con gran tolerancia cultural hacia estos fármacos. El problema es que funcionan muy bien a corto plazo, pero generan tolerancia y dependencia con rapidez.

—¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta fisiológica, algo completamente normal, un respuesta que se tiene que producir cuando hay una sensación de peligro, de necesidad de huir. El cuerpo se activa para tener más energía, más capacidad de reacción y escapar. El problema es cuando esta sintomatología aparece en situaciones que no son realmente de peligro. Es lo que denominamos ansiedad o conducta disfuncional por nerviosismo.

—¿Cuáles son los síntomas físicos de la ansiedad?

Pueden ser físicos, psíquicos, o conductuales. Los síntomas físicos van a ser una presión en el pecho, la sensación de falta de aire, temblor, sudoración, palpitaciones, dolores de cabeza... Son muchos los síntomas que pueden aparecer. 

—¿Cómo son los síntomas psíquicos de la ansiedad?

Por lo general, el miedo, sensación de muerte inminente, rumiaciones, es decir, pensamientos obsesivos que aparecen y que no son normales, que no se van de la cabeza, que nos impiden dormir. 

—¿La ansiedad afecta a la conducta?

Sí. El paciente con ansiedad puede morderse las uñas o tener una hiperfagia, es decir, comer mucho por las noches o tener más apetito. Hay casos de personas con obesidad cuyo origen es la ansiedad.

—¿Es posible confundir un ataque de ansiedad con un infarto?

Sobre todo en los primeros episodios, el paciente acude a urgencias o tiene la sensación de que le está dando un infarto. Los síntomas pueden ser muy similares: falta de aire y/o presión en el pecho. Si es la primera vez que se tienen esos síntomas recomendamos acudir a urgencias, para descartar que se esté teniendo un infarto. 

—¿Cómo debe reaccionar una persona que ve a otra con un ataque de ansiedad, qué consejos debe darle y cuáles no?

Lo más importante es mantener la calma. Hay que acompañar a la persona, hablarle con voz tranquila y pausada, y ayudarle a centrar la atención en la respiración,  inspirar lento, soltar el aire despacio. Lo que no se debe hacer es decirle "tranquilízate" o "no es nada", porque lejos de ayudar, aumenta la sensación de incomprensión y puede intensificar la crisis.

—¿Qué relación hay entre el estrés y la ansiedad? 

El estrés está completamente vinculado a la ansiedad. En un caso de ansiedad patológica, disfuncional, de crisis de pánico, se va a producir por un aumento de estrés. El estrés sostenido eleva el cortisol, lo que puede alterar el equilibrio de distintos neurotransmisores y favorecer la aparición de ansiedad patológica. 

—¿Por qué cada vez hay más casos en consulta en la consulta de los psiquiatras? 

Esto sucede, sobre todo, desde después de la pandemia. En 2021, en Mallorca, las consultas por casos de ansiedad en atención primaria aumentaron hasta un 35%. Se juntan varios factores. El primero es el tipo y el ritmo de vida que tenemos, y sobre todo, esa autoexigencia, ese perfeccionismo. Y el contacto y el sobreuso a las pantallas.

—¿Tanto influyen las pantallas en la ansiedad?

Nuestro ritmo de vida ha cambiado debido a las nuevas tecnologías, que son muy útiles, pero que pueden provocar la necesidad de estar siempre conectados, activos para responder los mensajes, contestar los emails, estar en el trabajo siempre más presentes. Y tenemos más estrés, más inmediatez, lo que genera más nerviosismo e intranquilidad.

—¿Qué personas tienen mayor riesgo de sufrir ansiedad? 

Aquellas en cuyas familias existen antecedentes. Hay ciertos cromosomas que transmiten la ansiedad. También, el ser humano tiene la capacidad de mimetismo, copiar conductas de nuestros padres o de nuestros abuelos, como son las preocupaciones, la irritabilidad, la tensión, lo que es una patología de ansiedad. También hay más riesgo en quienes son muy autoexigentes o perfeccionistas. Y las personas que tienen múltiples problemas o que han sufrido un trauma también pueden llegar a tener ansiedad. 

—¿Está aumentando la ansiedad entre jóvenes, en qué edades?

En 8 o 10 años ha habido un incremento en las patologías de ansiedad infanto-juvenil. Hasta el 35% de los jóvenes de 18 o 19 años dicen haber tenido un problema de ansiedad en los últimos 4 o 5 años, más del doble, en comparación con periodos anteriores.

—¿Y por qué cree que hay más niños y jóvenes con ansiedad?

Sobre todo por un consumo abusivo o disfuncional de las pantallas, que va a generar más ansiedad. Los jóvenes tienen mucha presión entre ellos por la imagen, por estar presente en las redes sociales, y eso crea ansiedad. Abusar del móvil genera insomnio, afecta al rendimiento académico y cognitivo y puede producir patologías de ansiedad. 

—¿Hay diferencia de incidencia de la ansiedad entre hombres y mujeres?

Las mujeres tienen 3 veces más probabilidades por los cambios hormonales. Cada 28 días tienen ovulación. El ciclo de la lactancia también afecta. La fase anterior a la pre-menopausia, cuando acaba la reserva ovárica y hay un cambio hormonal muy importante, estresa el sistema nervioso, aumenta el cortisol y provoca ansiedad.

—¿Puede la ansiedad derivar en otras enfermedades? 

Sí, la ansiedad puede provocar cambios intestinales, dolores de estómago o dolores de espalda, cefaleas tensionales, picor, mareos... Al mismo tiempo, tanto el insomnio como los problemas de concentración, consecuencia de la ansiedad, pueden llevar a que el paciente abuse de fármacos tranquilizantes o incluso problemas de abuso de alcohol. 

—¿Dónde está el límite entre ansiedad normal y la patológica?

La ansiedad normal es un nerviosismo lógico asociado a situaciones concretas, como un examen o una exposición en público. En contraste, la ansiedad patológica o disfuncional surge en situaciones donde el nerviosismo es ilógico, como salir a la calle o en el contacto social con amigos. Es una señal de alarma para acudir a un profesional si se empieza a evitar realizar actividades normales con el único fin de eludir la ansiedad. 

—¿Cuál es el tratamiento de la ansiedad? 

Primero hay que determinar qué síntomas, tipo de ansiedad y desde cuándo se da. A partir se indica un tratamiento farmacológico, psicoterapéutico o combinados. Lo habitual es una terapia cognitivo-conductual, que es lo que más evidencia científica tiene.

—¿Y en qué consiste la terapia cognitivo-conductual para la ansiedad?

Se analiza el tipo de pensamiento disfuncional que ha llevado a una conducta que puede ser evitativa o la respuesta ansiosa. Modificándolo se cambia la conducta del paciente para no elegir la respuesta de ansiedad. Los psicólogos pueden producir una inoculación de ansiedad para poder saber controlarla y controlar los síntomas físicos, como son el temblor, la sudoración, la taquicardia, la palpitación, etc.

—¿Hay que medicarse ante un problema de ansiedad?

Si hay que medicarse será de forma muy personalizada y no para siempre. Hoy en día tenemos medicamentos que no son tan fuertes ni tan peligrosos como hace 20-30 años. Son bastante útiles y no producen tantos efectos secundarios. El tratamiento con medicinas dura de 8 a 12 meses, se reduce lentamente y se retira.

Las personas interesadas en una cita con el Dr. Pablo Iglesias en Clínica Juaneda pueden solicitar cita a través del teléfono 971 28 00 00, la app Juaneda Contigo o la web de Juaneda www.juaneda.es.


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