Adiós a la sudoración excesiva con una cirugía mínimamente invasiva y con efectos inmediatos Juaneda

Adiós a la sudoración excesiva con una cirugía mínimamente invasiva y con efectos inmediatos

La Dra. Elisabet Arango, cirujana torácica en Juaneda Hospitales, con consulta y actividad quirúrgica en Clínica Juaneda, es experta en cirugía uniportal, mínimamente invasiva, idónea para el tratamiento de la hiperhidrosis, un exceso de sudoración focalizado en manos, pies o en otras partes del cuerpo. Este procedimiento, que explica en esta entrevista, supone una cirugía rápida, sencilla, prácticamente indolora, con una muy corta recuperación y con resultados inmediatos: la desaparición inmediata de la sudoración focal excesiva, en pacientes que en algunos casos llevan años cansados de remedios caseros o tratamientos cíclicos, pero nunca definitivos ni totalmente satisfactorios. La paciente Laura Segura se ha beneficiado hace pocas semanas de una cirugía de hiperhidrosis. Hoy su satisfacción es total: «He tenido hiperhidrosis desde la infancia y lo he pasado muy mal. Al escribir mojaba la mesa, el papel, no podía dar la mano a la gente o abrazar a alguien en verano… Y automáticamente, al despertarme de la anestesia, tras la cirugía, ya no me sudaban los pies ni las manos. Estoy muy feliz. Esta Navidad sin hiperhidrosis ha sido maravillosa, he podido abrazar, tocar, dar la mano a la gente, hacer todo lo que no hacía antes»

—¿Dra. Arango, qué es la hiperhidrosis? 

La hiperhidrosis es un trastorno caracterizado por una sudoración excesiva, desproporcionada respecto a la temperatura ambiental o al ejercicio que se está haciendo. Se manifiesta focalizada en puntos del cuerpo, como las manos, las axilas, las plantas de los pies, la cara, el cuero cabelludo, o puede ser generalizada. 

—¿Cómo se diagnostica? 

Principalmente por la historia clínica. Se hace una serie de preguntas al paciente: qué síntomas tiene, cómo le afectan y desde cuándo. Para un diagnóstico más cualitativo, se pueden hacer un test en el que se impregna de yodo la mano (por ejemplo, si es ahí donde se manifiesta la hipersudoración), se deja secar, se echa almidón y cuando el paciente suda se ve el cambio de color. Se valora también cómo influye psicológica y socialmente en las personas que sufren este problema, que puede redundar muy negativamente en la vida social.

—¿Tanto influye a esos niveles?

La hiperhidrosis puede causar baja autoestima, generar ansiedad, una evitación social a determinadas situaciones, crear un problema a nivel de relaciones interpersonales, a la hora de buscar un trabajo, en el ambiente laboral, etc. 

—¿Qué grados de afectación presenta y en qué momento la indicación quirúrgica es la adecuada? 

La hiperhidrosis puede ser de leve a grave. Nosotros solemos indicar la cirugía en grados moderados o graves, cuando ha fracasado un tratamiento médico, y, sobre todo, cuando es focal.

—¿Qué alternativas de tratamiento hay antes de la cirugía? 

Se puede intentar un tratamiento médico con pastillas, utilizar antitranspirantes, o dar algún tipo de terapia como la iontoforesis. Se pueden utilizar también toxinas botulínicas en las zonas afectadas (un tipo de tratamiento que será cíclico y algo doloroso) y luego ya, finalmente, se indicaría una cirugía. La persona con hiperhidrosis suele venir derivada por un dermatólogo o el médico de cabecera que la trata, y busca una solución definitiva a su situación.

—¿Y por qué la cirugía contra la hiperhidrosis la realiza un cirujano torácico?

Porque la manera de tratar la hiperhidrosis focal es yendo justo al punto donde tiene origen el estímulo nervioso que provoca la sudoración excesiva, y éste es la hiperactividad  del nervio simpático torácico, que está dentro del tórax, justo detrás del pulmón, paralelo a la columna vertebral. 

—¿Una cirugía definitiva es la única opción?

La elección del tipo de cirugía depende del paciente y del grado de riesgo de sudoración compensatoria. Podemos optar por una cirugía irreversible, pero completamente segura y con muy buena respuesta, que es la simpaticolisis o simpatectomía, consistente en cortar o seccionar el nervio a nivel del punto donde va a dar lugar la sudoración focal. La otra opción es la cirugía reversible, por medio de clipaje del nervio simpático torácico, justo en la zona de salida de las raíces nerviosas.

—¿Cómo se realizan estas cirugías con los modernos procedimientos?

La simpaticolisis se hace con anestesia general. Se realiza una incisión muy pequeñita en la axila, de apenas 3-5 milímetros y por ahí metemos una cámara (un toracoscopio) con la que vemos la cavidad torácica. Tras desinflar el pulmón, podemos localizar los puntos de salida de las raíces nerviosas a tratar con instrumentos introducidos por el mismo acceso.

—¿Y una vez ahí?

O se quema o se secciona el nervio, o bien se pone un clip, que interrumpe su función, dependiendo de la técnica que hayamos elegido. Cuando vamos a terminar la cirugía, colocamos un drenaje, que normalmente se retira mientras el paciente está dormido. Cuando se despierte simplemente se verá un punto de sutura en cada axila. 

—¿Puede haber algún tipo de efecto secundario?

Es posible que se produzca una sudoración compensatoria, más en personas obesas, aunque no es muy frecuente. El organismo genera una adaptación tras la desactivación de la hiperhidrosis. El cuerpo hace una termorregulación mediante esa sudoración compensatoria por otras zonas del cuerpo, como pueden ser el tronco, la espalda, o la barriga, por ejemplo. Esa nueva sudoración puede ser más o menos molesta, dependiendo del paciente, que hay que ver cómo responde, a lo largo del tiempo, porque este efecto puede ser meramente una adaptación del cuerpo y luego recuperar la función normal. O puede ser algo permanente. En ese caso, ya habría que plantear un tratamiento médico o estudiar quitar el clip.

—¿Cómo llegan los pacientes de sudoración excesiva a solicitar esta intervención?

La mayoría de pacientes, como la última que hemos operado hace pocos días, suelen referir que llevan sufriendo este trastorno desde la infancia o la adolescencia, durante mucho tiempo, y que es algo les afecta negativamente, tanto en su vida personal como laboral y social, y que ya están agotados de utilizar toallitas, o que se han gastado muchísimo dinero en terapias como la toxina botulínica y no quieren tener que estar siempre a base de más pinchazos, u otras terapias. Quieren una solución definitiva y permanente. 

—¿Y cómo se sienten tras la cirugía, cómo es su experiencia?

La experiencia de los pacientes tras la cirugía suele ser muy positiva, incluso en el postoperatorio inmediato. Al despertar de la anestesia la mayoría ya percibe de forma clara que ha desaparecido la sudoración excesiva en la zona tratada. Suelen mostrarse contentos y muy satisfechos, ya que experimentan por primera vez una sensación de sequedad y calor en las manos (o en la zona afectada), algo que muchos no habían sentido nunca. Este cambio tiene un impacto importante en su vida diaria, mejorando la comodidad, la seguridad personal y las relaciones sociales, por lo que describen la cirugía como un antes y un después en su calidad de vida.


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