«Hay que diagnosticar y tratar la endometriosis y no normalizar que la mujer tenga mucho dolor con las reglas»  Juaneda

«Hay que diagnosticar y tratar la endometriosis y no normalizar que la mujer tenga mucho dolor con las reglas»

«La endometriosis consiste en la presencia de endometrio (tejido de dentro del útero) fuera de su localización habitual: dentro de la pared uterina, alrededor del útero, o en otros lugares donde no tiene que estar», explica la Dra. Manzano, ginecóloga de Juaneda Hospitales. 

Esto produce «una reacción inflamatoria, porque el tejido invadido se quiere defender, pero el endometrio, por una serie de circunstancias hormonales, se mantiene y quiere seguir avanzando, lo que genera a la mujer mucho dolor e inflamación en la zona». 

¿Por qué sucede?: «No lo sabemos. La teoría más antigua dice que también hay una menstruación “hacia adentro”, que pasa por las trompas al interior de la cavidad abdominal y que así el endometrio se implantaría, produciendo endometriosis». 

Otras teorías, añade la ginecóloga, «señalan que puede haber una diferenciación celular, es decir, que células que están en su sitio se pueden transformar en células de endometrio, que no deberían estar ahí, ocasionando la enfermedad».

Ante la endometriosis «es mejor hablar de factores predisponentes que de riesgo. Se sabe que la endometriosis se da con más frecuencia en mujeres de la misma familia, pese a que no es hereditaria, ni genética. Aparece en personas con características comunes». 

Por otra parte, «sabemos que hay más endometriosis en mujeres con menstruaciones más abundantes y frecuentes y/o en las que tuvieron las primeras reglas muy pronto (antes de los 12 años) y la perdieron más tarde de lo habitual (más allá de los 50)». 

Hay factores predisponentes externos: «El alcohol aumenta la posibilidad de desarrollar endometriosis. Los disruptores endocrinos en alimentos, cosmética, plásticos, etcétera., pueden favorecer su aparición y mantenimiento». 

La mujer que acude a la consulta por dolor menstrual «es ya de por sí candidata a tener endometriosis», aunque «hay que diferenciar si ese dolor es incapacitante para su vida, si se marea, si la inestabilidad emocional la lleva a aislarse, porque nada de eso es normal». 

«Hemos avanzado bastante en el conocimiento pero seguimos teniendo aún un freno, que es precisamente la normalización, creer que la mujer tiene que pasar dolor con las menstruaciones. Pero esto es algo con lo que hay que acabar», destaca la Dra. Manzano. 

Y añade: «La mujer no tiene por qué padecer un dolor que le impida realizar su vida habitual, dejar de ir a trabajar, dejar de tener una vida normal, etc… cuando tiene sus menstruaciones, que son una parte más de sus vidas. Y si eso sucede hay que difundir el mensaje de que acudan a consultar al médico». 

Con todos esos síntomas, habría que buscar si realmente esta mujer tiene una endometriosis. «Generalmente, un dolor muy fuerte de menstruación es el principal síntoma de la endometriosis, sobre todo si no cede con un paracetamol u otro analgésico suave». 

Suele ser un dolor más intenso, resistente a la toma de antiinflamatorios, que la mujer refiere, «diciendo que “no se me pasa con nada” y “no puedo hacer lo que hago habitualmente”. Desgraciadamente, muchas veces esto se pasa por alto». 

Son dolores que cuando se inician en la adolescencia «es frecuente que no se consideren un problema, sobre todo cuando hay una tendencia familiar, pues hay madres que a veces consideran que es normal, porque lo ha vivido ella y también lo vivió su madre». 

«Si una mujer consulta por una posible endometriosis hay que hacer una buena historia clínica, preguntarle mucho: cómo y cuándo le duele, cómo empieza y se calma el dolor, qué hace y qué toma para evitarlo. Que nada pase por alto», destaca la Dra. Manzano. 

Después, «se pueden hacer pruebas analíticas, tenemos un marcador tumoral, CA125, que se altera en las mujeres que tienen endometriosis y que nos puede ayudar a señalar la enfermedad y luego a monitorizar el tratamiento». 

También es muy importante «hacer una ecografía, que nos da una imagen que muchas veces ya es diagnóstica, porque en ocasiones la endometriosis se puede asentar en los ovarios, produciendo quistes que son evidentes». 

Otras pruebas diagnósticas más afinadas serían el TAC y, especialmente, «la resonancia magnética (RM), que tiene mucha mayor definición para valorar el útero y los ovarios» que pueden ayudar en caso de que la ecografía no haya posibilitado ya un diagnóstico.

Además, «las posibilidades de tratamiento hay que individualizarlas, porque no siempre tenemos el mismo perfil de mujer. No es lo mismo si hay que tratar a una adolescente que tiene muchos dolores de menstruación o a una mujer de 30 o más años». 

«El embarazo puede ser una solución, cuando la mujer desea ser madre a corto plazo, porque transforma el endometrio a través de los cambios hormonales. Si la mujer no quiere quedar embarazada se le puede plantear un método anticonceptivo hormonal. 

»Este tratamiento actúa sobre los focos de endometrio», añade la especialista. Este método anticonceptivo hormonal puede estar compuesto de la hormona del embarazo (gestágeno) sola o con otra hormona, que ayuda a regular los ciclos. 

Para ello, «la hormona del embarazo también se puede administrar con un DIU hormonal o con un implante que se coloca en el antebrazo bajo la piel (anticonceptivo de larga duración) o con pastillas», explica la Dra. Manzano. 

Hay situaciones «en las que la solución es obligar al cuerpo a una menopausia adelantada, pero son tratamientos que suelen tener efectos secundarios mal tolerados, por lo que hay que personalizar mucho todas las medidas que se tomen» advierte la ginecóloga. 

En el caso de que la mujer no quiera someterse a tratamientos de este tipo se pueden tratar los síntomas, sin plantear el tratamiento de la enfermedad y su progreso. Las opciones, en ese caso, son los analgésicos y mejorar los hábitos de vida. 

En todo caso «es muy importante no demorar el diagnóstico, algo que es frecuente porque se han normalizado los dolores menstruales y eso es un error. Además, hay mujeres que llegan a la consulta con endometriosis que encubren otra enfermedad. 

»Hoy sabemos –continúa– que el abordaje de la endometriosis debe ser multidisciplinar, incluyendo psicólogos, porque ese dolor a veces ya ha llegado al cerebro, y el dolor pélvico per se es una enfermedad compleja que requiere un tratamiento específico». 

Entre las mujeres que padecen dolor pélvico crónico, aproximadamente entre un 40 y un 60% es por una endometriosis, «un porcentaje que es altísimo», destaca la Dra. Manzano. Entonces, «tenemos que saber tratar el dolor, solo el dolor, además de la endometriosis». 

Determinadas dietas, con gluten y/o lactosa, favorecen la inflamación: «En una mujer que tiene dolor habitual, la reducción de determinados componentes inflamatorios mejora ese dolor. El asesoramiento nutricional es otro pilar del abordaje multidisciplinar». 

Además, «una mujer que tenga dolor menstrual debería hacer ejercicio físico regular. Está comprobado que mejorará. La meditación, o cualquier técnica que nos permita disminuir nuestro grado de estrés (de cortisol) también ayuda a disminuir el dolor». 

«Es habitual que la endometriosis comience con las primeras menstruaciones y acabe con la menopausia. Pero hay casos que han producido un nivel inflamatorio tal que el dolor pélvico persiste más allá de la menopausia», concluye la ginecóloga.

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